.
8.- Guerrilla y resistencia.
Como decía una libertaria de cómic sudamericana, una pulga no puede picar a una locomotora, pero puede llenar de ronchas al maquinista.
Es evidente que las probabilidades de una opción antisistema de ganar unas elecciones escapan al más optimista. Entonces ¿porqué competir como ellos?, ¿porqué mimetizar sus organizaciones y sus campañas?.
No podemos pretender luchar contra Goliat a puñetazos, como él. Sino queremos acabar aplastados como una pulga, tenemos que buscar instrumentos que nos sirvan para evitar esa lucha en su campo y con sus reglas. Es evidente que todos los medios han de ser pacíficos, que no cívicos.
Esta forma de actuar esta plasmada en un principio ecológico: pensar en lo global y actuar en lo local. Y este principio se debe trasladar a la forma de hacer política.
Las elecciones municipales son nuestro campo de batalla más idóneo. Es donde es más fácil destruir la escena. Porque es mayor el peso personal y el detalle local que el partido o que los colores. Es una lucha cercana, cuerpo a cuerpo. Ya no se trata tanto de los grandes titulares de prensa, sino de aceras y farolas.
Un filósofo del siglo pasado dijo que para alterar la vida, hay que alterar nuestra actitud frente a ella.
SIGUE: #9: Internet: nuestra sede.


Me llama la atención la enorme paradoja que se plantea en el texto, concretamente entre el punto 7.- Otra identidad para otra forma de vivir y el punto 8.- Guerrilla y resistencia, a saber:
En el punto 7 se hace referencia a una necesaria deslealtad cívica para combatir el sistema, puesto que todas nuestras señas de identidad, hasta la fecha, no han sido y no son suficientes para construir un espacio con suficiente identidad (perdón por la abundancia de suf…) para convertirse en un espacio de referencia. Es más se abunda en la idea de la necesidad de radicalizar esas señas de identidad, dejando claro ese compromiso de deslealtad cívica, de radicalidad las antedichas señas de identidad, etc., etc. etc. que por otro lado comparto al 100%. Si lo que hasta la fecha lo que hemos venido haciendo no nos ha valido y, teniendo en cuenta las reglas del sistema, cada vez nos sirve de menos (ya se ha explicado anteriormente la perversión del sistema que nos aboca a desaparecer), pues hagamos cosas diferentes, alternativas al sistema.
A lo que iba, todo lo anterior, que repito comparto, como casa con la propuesta del punto 8 cuando se dice “Las elecciones municipales son nuestro campo de batalla más idóneo. Es donde es más fácil destruir la escena….”. En que quedamos, rompemos la baraja y jugamos con nuestras reglas del sistema porque éstas devienen en nuestra “muerte”, somos alternativos, imaginativos, desprofesionalizamos la política, nos comprometemos de verdad o Seguimos jugando al mismo juego con las mismas cartas marcadas.
Ah, una cosa más en mi pueblo dicen que el movimiento se demuestra andando y el poeta “caminante no hay…”
@Arrabioa, yo no veo tanta incoherencia o contradicción entre la rebeldía, radicalidad y la vocación de “outsider” que propone la sandía #7 y la propuesta #8 y su referencia a las elecciones municipales. De hecho, entiendo bastante coherente llamar a la participación militante y radical en este tipo de elecciones porque coincido con la percepción expresada en el texto: es donde más fácil “destruir la escena”, romper con todo, olvidarse de siglas, de grandes principios grandilocuentes, de políticas de titular, pasarela y escaparate, y pasar a la acción más ciudadana.
Unos ejemplos ilustrativos, que seguro conocerás y que estarás conmigo en que son, a la vez, ruptura, utopía, rebeldía y radicalidad, sin dejar de estar en el “teatro” municipal, en el escenario local que se juega en las municipales: las plataformas de lucha contra agresiones medioambientales y corrupción urbanística como el Golf de Labastida o la Presa de Korosparri, en Araba, o contra la Incineradora de RSU en Gipuzkoa, la Presa de Itoiz en Nafarroa o contra el TAV en cualquier pueblo de EuskalHerria. Estas “peleas” callejeras nos colocan, nos han colocado, del lado de los excluídos del stablishment, como outsiders, y sin embargo creo sinceramente que son el camino para ganar apoyo en las elecciones locales.
La prueba la tienes en que cuando Ezker Batua ha sido coherente y ha peleado radicalmente en la calle estas reivindicaciones, junto con los colectivos y asociaciones locales, sin fijarse tanto en banderas como en contenidos (“los líderes actúan, los políticos hablan”), sus resultados en las elecciones municipales han sido espectacularmente buenos. Y viceversa: institucionalización = “suavización” = perdida de apoyo popular en las elecciones locales.
Aunque tampoco creo que sea una ley universal y seguro que tiene excepciones -alguna también conozco-, radicalidad y elecciones municipales tienen mucho que ver.
Gracias por pasarte por aquí y dejar tu opinión.