Después de sus brillantes y oportunas aportaciones al debate socio económico español, proponiendo que recaigan con aún más fuerza sobre los más débiles las consecuencias de la crisis y los esfuerzos para superarlas, el máximo responsable de la burbuja financiero-inmobiliaria y de la crisis económica en España, el Gobernador del Banco de España, el jefe supremo de los banqueros, el Dart Vaider de esa estrella de la muerte que es el sistema bancario español, no ha tenido mejor idea que persistir empecinado en su idea de privatizar las cajas de ahorros. Dice el bueno de don Miguel Ángel:
- Como los bancos no han funcionado demasiado bien en esta nueva crisis del capitalismo (ejem, ejem…), se me ha ocurrido que lo poco que queda como algo que se parezca a la banca pública, las cajas de ahorros, se privaticen, o sea, se conviertan en (o sean controladas por) bancos. Que no es bueno que instrumentos tan poderosos de poder económico estén en manos de los políticos…
- Ah, pero entonces… ¿pasarán a manos de los banqueros? ¿No son precisamente los banqueros irresponsables, a quienes usted debería haber controlado -y no lo hizo- quienes son los principales causantes de la crisis? ¿A qué viene, pues, entregarles los últimos resquicios de la banca pública, democrática, popular, las cajas?
Siempre que pasa lo mismo ocurre igual: ¿por qué dicen “despolitizar” cuando quieren decir “privatizar”, en el mejor de los casos; “arramblar, robar y apropiarse de lo público”, en el peor de los casos?
Este don MAFO es todavía peor que don Bush, Sr.
Don MAFO no propone salvar los bosques talándolos, como el inefable George Walker: él directamente propone quemarlos, para que no se produzcan incendios. Eso sí, que los quemen los que ya saben mucho de cómo funciona esto del fuego: los profesionales del incendio financiero, los banqueros. La rehostia en bicicleta, vamos.
Por cierto… ¿quién nombra al Gobernador del Banco de España? Porque, digo yo, que si el Gobernador del Banco de España es un cafre que pretende acabar con la democracia económica en España, quien lo haya nombrado debería o bien pararle los pies y reencauzar su actividad y propuestas hacia el interés público (no hacia el interés de la banca), o bien cesarle de inmediato. ¿Zapa…qué? ¿Quién manda aquí?
